Hipoacusia de conducción

hipoacusia de conducción

Compartir Blog:

La hipoacusia de conducción (o pérdida auditiva conductiva) ocurre cuando hay una obstrucción o daño en las estructuras del oído externo o medio que impide la transmisión normal del sonido hacia el oído interno. Las principales causas de la hipoacusia de conducción incluyen:

1. Obstrucciones del oído externo

  • Cera o cerumen impactado: El exceso de cerumen puede bloquear el canal auditivo y dificultar el paso del sonido.
  • Cuerpos extraños: La inserción de objetos en el oído (como tapones, hisopos o pequeños objetos) puede obstruir el canal auditivo.
  • Infecciones del oído externo (otitis externa): La inflamación e infección del conducto auditivo externo pueden provocar hinchazón y obstrucción, lo que dificulta la conducción del sonido.

2. Alteraciones en el oído medio

  • Otitis media: La inflamación o infección en el oído medio (generalmente causada por bacterias o virus) puede generar acumulación de líquido o pus, lo que afecta la movilidad de los huesos del oído medio (huesecillos).
  • Perforación del tímpano: Una perforación o ruptura del tímpano puede interferir con la transmisión del sonido, ya que el tímpano es crucial para la vibración de las ondas sonoras.
  • Otosclerosis: Un crecimiento anómalo de hueso en el oído medio, especialmente en la base del estribo (uno de los huesecillos), puede impedir que los huesecillos vibren adecuadamente, bloqueando la conducción del sonido.
  • Colesteatoma: Un tumor benigno formado por células epiteliales que se acumulan en el oído medio y que puede dañar los huesecillos del oído o el tímpano, afectando la audición.
  • Eustaquitis o disfunción de la trompa de Eustaquio: La trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la parte posterior de la garganta, y su función es equilibrar la presión en el oído medio. Si está bloqueada o no funciona correctamente, puede provocar una acumulación de presión o líquido en el oído medio, afectando la audición.

3. Problemas estructurales o anatómicos

  • Anomalías congénitas: Algunas personas nacen con defectos en las estructuras del oído externo o medio, como un conducto auditivo estrecho o malformaciones en los huesecillos del oído medio, que afectan la conducción del sonido.
  • Hipoacusia conductiva traumática: Lesiones en el oído debido a un golpe o accidente, que afecten el oído externo o medio, como fracturas del hueso temporal o daños en los huesecillos.

4. Alteraciones en la trompa de Eustaquio

  • Infecciones respiratorias: Resfriados, gripe o infecciones de la garganta pueden afectar la trompa de Eustaquio, lo que interfiere con la ventilación del oído medio y provoca acumulación de líquido, afectando la audición.

5. Tumores

  • Tumores benignos: Los tumores no cancerosos, como los neuromas acústicos o los tumores en el oído medio, pueden ejercer presión sobre las estructuras auditivas y bloquear la transmisión del sonido.

6. Otros factores

  • Exposición prolongada a sonidos fuertes: Si bien la exposición a ruidos fuertes generalmente causa pérdida de audición neurosensorial, algunas formas de daño al oído medio o externo pueden contribuir a una hipoacusia conductiva.

La hipoacusia de conducción tiende a ser tratable y, dependiendo de la causa, se puede resolver mediante medicamentos (como antibióticos para infecciones), procedimientos quirúrgicos (como la reparación del tímpano o la corrección de la otosclerosis) o mediante el uso de audífonos en casos leves.

Es importante que una persona con hipoacusia de conducción visite a un audiólogo por varias razones relacionadas con el diagnóstico, tratamiento y manejo de esta condición auditiva.